Necesito drenarme el pus de las manos:
Excribir
Exprimirme de la sien un jugo de palabras
sacar al menos un verso
y jamás un verso precioso
Arrancarme de los tendones versos precisos
Darle algo a la poesía
(hija de yuta)
que me mira sugerente y se desentiende
y que no le conozco la cara
Dejar de escribirle a la poesía
dejarle de gritar a un par de omóplatos
No escribirle más a Silvina
Silvina Ocampo está muerta
y yo no soy Alejandra
Necesito provocar a la poesía
que hierva como lavandina sobre meo tibio
Gritarle que es machista
que es feminazi
que es pasiva
que es reaccionaria
que es prudente
Y que me dispare con metáforas combativas
que me tape la boca y me estire un cuaderno lleno de
puteadas
que me escupa flemas calientes
que se extirpe el estómago y me lo muestre así
lleno de barro
que me regurgite la bilis de dos días sin comer
He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra
¿Y cuáles son sus palabras?
ni las adivino
Tengo que poner las mías
pero hoy estoy sumida en la impotencia
Intento dormir en una casa sin puerta
Quiero excribir pero me sale espuma
Y a ella no le cabe que le hable directamente
no se banca que la interpele
me pide otra cosa
siempre otra cosa
pero ¿qué? ¿qué?
Me susurra, tibia
por allá la quedó un pibe más
en la puerta de la guardia,
por ahí justifican el asesinato de otra piba,
¿no pensás darme ni un verso al respecto?
Y yo que tanto se lo daría
Me urge dejar de escribir a la poesía
solamente pedirle que me tenga paciencia
que me perdone la hoja en blanco
decirle que no soy quién
que eligió mal
pero que no me deje sola conmigo
Necesito dejar de soñar con bañarme con ella en
sangre de poetas
y dejar de darle mi sangre
para que algún día alguien se bañe
(quizás)
No hay comentarios:
Publicar un comentario