Te duele todo, Fede
te duele el impacto
la caída por la escalera
la compensación que quedó en
promesas
los analgésicos que nunca te
pagaron
te aturde la fermentación del
estómago
y que no haya tinto ni resaca
que te destiña las dolencias
te hincha las bolas no tener faso
te duele el porro que le
ofrendaste al Gaucho
pidiéndole un laburo mejor
y te duele más que el Gaucho te
haya fallado
te hieren las noches de rock and
roll
en las que ya no estás
esas mismas que sacrificaste por
el presentismo
te arden los cortes de las manos
cortes con vidrios de algún
champagne
que vale más que tu sueldo
te surte las gambas a cintazos
las gambas y los pies
caminar hasta el kilómetro
treinta y cinco
para ahorrarte un bondi
te atormenta haber vendido las
llantas
para comer algo mejor que fideos
con manteca en nochebuena
y te diluvia que la noche de
buena no tenga nada:
un arbolito que solamente arropa
excusas de regalo
te muele el lagrimal y la córnea
ver un árbol cargadísimo de frutos
y ninguno caído cerca tuyo
y me decís, Fede
con palabras un poco más sinceras
“guacha, estoy todo adolorido”
y es que es verdad, pibe:
te duele todo
todo
todo
incluso el cuerpo.
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