lunes, 24 de octubre de 2016

Excribir


Necesito drenarme el pus de las manos:
Excribir
Exprimirme de la sien un jugo de palabras
sacar al menos un verso
y jamás un verso precioso
Arrancarme de los tendones versos precisos
Darle algo a la poesía
(hija de yuta)
que me mira sugerente y se desentiende
y que no le conozco la cara

Dejar de escribirle a la poesía
dejarle de gritar a un par de omóplatos

No escribirle más a Silvina
Silvina Ocampo está muerta
y yo no soy Alejandra

Necesito provocar a la poesía
que hierva como lavandina sobre meo tibio

Gritarle que es machista
que es feminazi
que es pasiva
que es reaccionaria
que es prudente

Y que me dispare con metáforas combativas
que me tape la boca y me estire un cuaderno lleno de puteadas
que me escupa flemas calientes
que se extirpe el estómago y me lo muestre así
lleno de barro
que me regurgite la bilis de dos días sin comer

He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra
¿Y cuáles son sus palabras?
ni las adivino
Tengo que poner las mías
pero hoy estoy sumida en la impotencia
Intento dormir en una casa sin puerta
Quiero excribir pero me sale espuma

Y a ella no le cabe que le hable directamente
no se banca que la interpele
me pide otra cosa
siempre otra cosa
pero ¿qué? ¿qué?

Me susurra, tibia
por allá la quedó un pibe más
en la puerta de la guardia,
por ahí justifican el asesinato de otra piba,
¿no pensás darme ni un verso al respecto?
Y yo que tanto se lo daría

Me urge dejar de escribir a la poesía
solamente pedirle que me tenga paciencia
que me perdone la hoja en blanco
decirle que no soy quién
que eligió mal
pero que no me deje sola conmigo

Necesito dejar de soñar con bañarme con ella en sangre de poetas
y dejar de darle mi sangre
para que algún día alguien se bañe

(quizás)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Dolencias que se apodan "carne"

Te duele todo, Fede
te duele el impacto
la caída por la escalera
la compensación que quedó en promesas
los analgésicos que nunca te pagaron

te aturde la fermentación del estómago
y que no haya tinto ni resaca
que te destiña las dolencias

te hincha las bolas no tener faso
te duele el porro que le ofrendaste al Gaucho
pidiéndole un laburo mejor
y te duele más que el Gaucho te haya fallado

te hieren las noches de rock and roll
en las que ya no estás
esas mismas que sacrificaste por el presentismo

te arden los cortes de las manos
cortes con vidrios de algún champagne
que vale más que tu sueldo

te surte las gambas a cintazos las gambas y los pies
caminar hasta el kilómetro treinta y cinco
para ahorrarte un bondi

te atormenta haber vendido las llantas
para comer algo mejor que fideos con manteca en nochebuena
y te diluvia que la noche de buena no tenga nada:
un arbolito que solamente arropa excusas de regalo

te muele el lagrimal y la córnea ver un árbol cargadísimo de frutos
y ninguno caído cerca tuyo

y me decís, Fede
con palabras un poco más sinceras
“guacha, estoy todo adolorido”
y es que es verdad, pibe:
te duele todo
todo
todo

incluso el cuerpo.

Bilocación

Soñás con la ­­bilocación
Soñás sin dormir porque el miedo ya no te deja
Tenés la seguridad plena de que él tampoco está durmiendo
En cualquier momento te coge
Sin mediar palabra
Solamente gruñidos
Con un sexo que dista de ser placentero
Ni siquiera él lo disfruta
No te ve sufrir
Ya no ponés resistencia
Ya no llorás
Sos indiferente
No estás en esa cama grande, ni debajo de él
Ni sus manos están regalándote nuevos hematomas

Hacés memoria para corroborar que la maza esté bien escondida 
y a mano

Soñás con la bilocación
Querés un alma que pasee por París
O que por lo menos esté en el culo del mundo
Que junte flores por la calle y que se las pueda llevar a casa
Que pueda sentir perfume por las noches

Te cansaste de su olor
Olor que desde años también es tuyo
Como marcas de propiedad privada
Comparten olor como si los moretones no le alcanzaran

Sabés que la maza está ahí
Casi podés oler el acero
(Frío, exacto)
La maza está ahí con su mango de madera
Rígido
Casi como su pija cuando te la pone                   a la fuerza
y mucho, mucho más rígido que su cráneo
La maza está ahí, esperando, acechando
Como él, como vos



Para ahora y para cuando vayas en cana, soñás con la bilocación.

La amenazada

Reescritura de "El amenazado" de Borges


Es la impotencia
es la sordera voluntaria
Tendré que gritar o ser cómplice
Crecen los muros de tu cárcel, como en un sueño atroz
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única
¿De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición ,
La desesperación impregnada en todos los Junio
la amistad teatrera que en nombre de la paz nos deja solas,
las galerías de la biblioteca,
la sombra militante de nuestras muertas,
la noche intemporal,
el resabio del sueño que no me aborda porque no sé cómo estás?

Saber si estás cautiva y golpeada
o jugando con tu nene en alguna casita entrerriana
es la medida de mi tiempo

Ya el cántaro se quiebra
te inunda
te mancha
desborda la perimetral
ya el hombre se levanta a la vista de un ramo de tildes grises,
caza la moto y corta la noche
deambula para llevarte de nuevo a su cama
ya se han oscurecido los que miraban por las ventanas
prefirieron no meterse en temas de pareja

Es, ya lo sé, lo que él llama "amor"
Cosas de dos y los de afuera que ni opinen
Es el amor con sus mitologías:
Él- sirena edulcorándote
Él- sirena ahogándote  en sal

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar

Ya los ejércitos me cercan, las hordas
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto
No sabe que en mi cráneo reorganizo los muebles)

El nombre de Lucía  tantas minas me delata
Me duele una mujer violentada
Me duele una mujer golpeada
Empalada
Abusada
Asesinada
Me duele una mujer en todo el cuerpo

Es la impotencia
Tendré que gritar



o ser cómplice